Todo comenzó hace cinco generaciones, cuando D. Inocencio Monteagudo plantó los primeros olivos, iniciando un gran legado. En 1902, bajo la visión de D. Alfonso Monteagudo, su hijo, la familia consolida su presencia en Jaén con la adquisición de la Finca “La Crujía”. No fue solo una expansión territorial, sino el nacimiento de una filosofía: comenzamos a transformar el fruto directamente en origen.
Entre las décadas de los 40 y los 60, iniciamos una fase de transformación. Adaptamos nuestras instalaciones a las nuevas exigencias productivas, optimizando cada proceso para mantener la pureza del aceite bajo estándares de mayor precisión. Gracias a la adquisición de la Finca “Los Pinos” por D. Vicente Tomás, junto a “La Crujía”, no solo incrementamos nuestra superficie de cultivo, sino que se duplicó nuestra capacidad técnica.
En 1995, nace nuestra sede en Torrenueva (Ciudad Real), un centro donde se congregan la producción de nuestras fincas históricas de Jaén con las nuevas posibilidades que nos da Castilla-La Mancha. Desde 2006 hasta hoy, nuestras instalaciones han sido sometidas a un proceso de mejora continua. Cada ampliación y adaptación técnica responde a un único objetivo: tratar nuestro "oro líquido" con rigor científico.
Controlamos todo el proceso desde el olivar hasta el envasado para garantizar la máxima eficiencia.
Apostamos por la economía circular y el respeto al medio ambiente en cada etapa de producción.
Analizamos el 100% de su producción para asegurar un estándar de excelencia y seguridad alimentaria.
Se adaptan a las necesidades del cliente con marcas privadas y distribución nacional e internacional.