Nuestra almazara ha sido concebida como un ecosistema de alta precisión. Desde la recepción de la materia prima hasta el envasado final, cada área está integrada para garantizar un control absoluto del ciclo.
Contamos con la certificación IFS (International Featured Standard) en producción, almacenamiento y envasado. Este estándar de seguridad alimentaria, reconocido mundialmente, es nuestro pasaporte para llegar a los mercados más exigentes. Nuestra operativa es 100% digital, integrando todos los departamentos para garantizar procesos ágiles, flexibles y un servicio al cliente de máxima precisión.




de origen, iniciamos una monitorización exhaustiva de cada lote mediante tomas de datos previos a su elaboración. Nuestra planta de producción es un entorno totalmente sensorizado con capacidad para gestionar 650 toneladas diarias. Aquí, supervisamos en tiempo real variables clave —temperatura, humedad, caudales y eficiencia energética—, asegurando que el rigor científico dicte la calidad de nuestro aceite.
Nuestra bodega, con capacidad para 4 millones de kilos, es un entorno de alta precisión diseñado para la perfecta conservación. Gracias a una infraestructura sensorizada y conectada en tiempo real, monitorizamos la temperatura y el volumen de cada depósito individualmente.
Para asegurar que el producto mantenga intacto sus propiedades físicas y organolépticas, sometemos nuestro aceite a un proceso de control crítico. Mediante monitorización en tiempo real, auditamos las variables de temperatura, presión y caudal justo antes del envasado, un paso que se convierte en nuestra última frontera de control que garantiza que el producto llegue al consumidor en condiciones óptimas.
Nuestra planta de envasado es el último eslabón de un ciclo de control absoluto. Con capacidad para 50.000 botellas diarias, combinamos velocidad con un rigor técnico inflexible.